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La letra de los envases parece imitar la bella caligrafía infantil sobre un fondo amarillo trigo: un guiño al buen hacer de esta empresa toscana, creada en 1926. Siete miembros de una misma familia logran el tesoro de unas pastas exquisitas, de elaboración tradicional y esmerada. El 
corte se hace en moldes de bronce y el proceso de secado es lento y paciente.

MARTELLI