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Tomates cultivados en las Vegas del Guadiana, aceite de oliva virgen extra de la variedad morisca y sal marina. El sol extremeño y una primorosa elaboración artesanal echan el resto. El resultado: una sabrosa salsa de tomate frito que nada tiene que envidiar a la de nuestras abuelas. Una delicia que nos trae el aroma y el sabor de la huerta mediterránea.